lunes, 17 de agosto de 2009

¿Porqué escribo?

Escribo porque se me sube el indio, porque se me sale el monstruo, porque se me mete el diablo.Escribo como un anciano que va por la calle hablando solo. Escribo como un loco calato que te amenaza con su mugre y con su piedra. Escribo como un niño que juega con su pipilín.

Escribo porque sé que conmigo, ni a misa. Escribo porque todo lo que han escuchado sobre mí ha de ser verdad. Escribo, por supuesto, para vengarme. Para vengarme de todos y cada uno de ustedes.Escribo porque escribir es bueno para la salud, porque, a veces, escribir me desencadena un llanto tan violento como la náusea que hace estallar un dedo en la garganta. Escribo para poder rugir, en consecuencia, para poder ladrar, para poder aullar como un pobre perro callejero al que han pateado brutalmente.

Escribo porque no tengo perro que me ladre.

Escribo para que, si no me pueden respetar, me teman. Escribo porque, en el fondo, yo también me siento indigna, sucia, vil y fea. Escribo para distraer mi mente de los crímenes pendientes. O lo que es lo mismo: escribo para no tener nunca que matar a nadie, ni siquiera a mí.

Escribo porque no sé qué más hacer conmigo. Escribo en nombre de los traicionados, los tristes, los humillados, los parias, los linchados, los heridos. Escribo por los que ya no pueden defenderse. Escribo porque es posible que yo tampoco pueda más.

Porque cuando escribo es como si tocara el piano y millones me escucharan, absortos, enamorados, enardecidos, extasiados. Porque cuando escribo y solamente cuando escribo, me desconozco, me transfiguro, me convierto en algo poderoso y bendito y luminoso y santificado y lleno de gracia.

Porque escribir es la única manera que conozco de rezar.

Escribo porque a veces, raras veces, oigo una voz que me dicta palabras excelsas que a nadie más sobre la tierra se le ocurriría combinar y, entonces, como sé que no soy yo, que no puedo ser yo, es de Dios del único de quien sospecho.

Escribo porque espero que mañana, él amanezca de buen humor y haga de mí su instrumento y se anime a volver a escribir por mi mano.
Escribo porque estoy demasiado oscuro o demasiado libre o demasiado solo que es la aciaga mezcla de los dos. Escribo por la misma razón por la que leo o voy al cine o veo la tele: porque cualquier historia suficientemente eficaz hará el milagro de suspenderme, un rato, la existencia.

Escribo para sentir que tengo alguna cita con alguien, algún plan para el próximo sábado.

Escribo porque quiero saber de qué color son mis circuitos, mis engranajes y mis tripas, porque necesito saber qué demonios tengo dentro: qué parásitos, qué aliens y qué antiguos espíritus me habitan.


Escribo para que esta vieja computadora no me sirva sólo para masturbarme en las madrugadas. Escribo porque esta película es muy lenta, porque este tono es muy monse, porque me pesa demasiado la mochila.Escribo porque tengo mucha bronca, mucha hambre, mucha pena, mucha prisa.

Escribo en la ilusión de que –ya que te he decepcionado en todo lo demás- por lo menos estés orgullosa de lo que escribo. Escribo porque siento que me abandonan las ganas y los recuerdos. Escribo porque se terminan los sueños y los amigos.

Escribo porque escribir me da menos vergüenza que adorarte, menos vergüenza que mandar preciosas cartas al infinito y más allá, menos vergüenza que sentarme a esperar que quizás alguien, algún día.

Escribo para celebrarme y para destruirte. Para destruirme y para celebrarte.

Escribo para que todos sepan que ya no te quiero pero cuánto te quise, que mi voz buscaba el viento para tocar tu oído. O que ahora, en realidad, te quiero más y que el solo hecho de saberlo te arrebate un poquito de felicidad. O te la duplique. Escribo para resistir la tentación maldita de marcar tu número de memoria. Escribo para ver si, por lo menos así, me das un poquito de bola.

Escribo para recordarte que todavía estoy aquí. Que, contra todo pronóstico, resistí. Que, por si acaso, no me he muerto. Todavía no me he muerto, puta madre.

Pero escribo, sobre todo, con el loco afán de llamar tu atención.
Para que me mires. Para que me mires, pero no me toques. Para eso escribo, para que no tengas ni siquiera la ocasión de sonreírme de lejitos, con dulzura. Para que no me hables, para que no me abraces, para que, por lo que más quieras, no me beses.

(beto ortiz- web site).

3 comentarios:

César Flores Huallpa dijo...

Beto Ortiz escribe bien, pero tú también. No nos dejes sin leer algo tuyo.

Y como dice el Cronopìo y los de Telúrica: SIGUE BLOGUEANDO.

nI hIpOcRiTa Ni DesVeRgOzAdO

michaux dijo...

uf! ya me había asustado... esto no podía ser tuyo... ni de ningun seudo blogger local... es muy bueno... pardiez!

Luis Angel dijo...

HOLAS Y FELIZ BLOGDAY!!!
QUE LA PAZ Y AMOR DE LA WEB.02 COLME A TODOS USTEDES Y A SUS RESPECTIVOS BLOGS EN ESTAS FECHAS.
ESTE 31 DE AGOSTO ES UN DIA PARA RECORDAR AQUEL PEQUEÑO ESPACIO VIRTUAL DONDE VOLCAMOS PARTE DE NUESTRO SER.
ES UN DÍA PARA ABRAZAR EL MONITOR.
FELIZ DÍA BLOGCITO Y A SEGUIR BLOGEANDO!!!
ATTE:
L.A.
http://www.youtube.com/watch?v=rv5MYc9h_U0